El apagón de España: ¿se puede volver a repetir?
Una reflexión sobre la estabilidad del sistema eléctrico y las lecciones que dejó el gran corte de suministro de 2025.
2025-10-19 • 5 min • Actualidad • Eficiencia energética

Un país entero sin luz durante horas
El 28 de abril de 2025, España se quedó a oscuras durante horas. Fue un apagón histórico que paralizó transportes, industrias y hogares en todo el país.
Más allá del susto y las pérdidas económicas, el suceso puso en evidencia algo más profundo: la fragilidad de un sistema eléctrico que se encuentra en transición y en el que todas las tecnologías tienen un papel importante.
En los últimos años, las políticas del Gobierno de España han estado dirigidas hacia la descarbonización y la implantación de energías renovables. Más del 50 % de la electricidad generada procede ya de fuentes limpias como la eólica, la solar o la hidráulica. Sin embargo, el apagón de abril de 2025 demostró que la transición energética no solo trata de producir energía verde, sino de hacerlo con seguridad y equilibrio.
Hoy, meses después, la gran pregunta sigue siendo la misma: ¿podría volver a pasar?
Un sistema en cambio constante
El mix energético español está viviendo una transformación profunda. Las centrales térmicas y nucleares, que durante décadas aportaron estabilidad y respaldo, están siendo sustituidas por tecnologías renovables más verdes, pero también más intermitentes. Esta variabilidad —la dependencia del viento o de la radiación solar— obliga a disponer de mecanismos de respaldo que garanticen el suministro en todo momento.
Ahí entran en juego los ciclos combinados de gas natural, que se han convertido en el "seguro" del sistema. Durante los meses posteriores al apagón, estas centrales incrementaron su actividad más de un 40 %, compensando la falta de generación renovable y estabilizando la red. Estas plantas seguirán siendo necesarias mientras no exista suficiente almacenamiento o interconexión que permita mantener la estabilidad del sistema.
A medio plazo, el papel de estos ciclos combinados también podría transformarse. Algunas de estas plantas ya están adaptando sus instalaciones para operar con mezclas de hidrógeno verde y gas natural, lo que permitiría reducir emisiones sin renunciar a su función de respaldo. Este tipo de tecnologías híbridas pueden ser clave durante la próxima década, en tanto se despliegan soluciones de almacenamiento y gestión inteligente de la demanda.
Sin embargo, este recurso tiene un coste: mayor dependencia del gas importado y, por tanto, de los costes de generación.
¿Podría repetirse un apagón así?
La respuesta corta es sí, aunque cada vez es menos probable.
El riesgo sigue presente mientras el sistema mantenga una alta intermitencia renovable y una limitada interconexión con el resto de Europa. La Península Ibérica continúa siendo una “isla eléctrica”, con una capacidad de intercambio inferior al 8 % del total de su demanda máxima.
Aun así, desde 2025 se han puesto en marcha medidas importantes para reforzar la red:
- Nuevos proyectos de almacenamiento con baterías en varias comunidades autónomas.
- Interconexiones adicionales con Francia y Portugal, que permitirán equilibrar mejor los flujos de energía.
- Mejores protocolos de respuesta automática en caso de caída de tensión o frecuencia.
También se están revisando los mecanismos de mercado que premian la disponibilidad y la flexibilidad. El nuevo marco europeo de capacidad permitirá remunerar a las instalaciones que aporten estabilidad, como las baterías o los sistemas de gestión de demanda. En otras palabras, no se trata solo de producir más energía, sino de disponer de energía que responda cuando el sistema lo necesita.
Estos avances no eliminan el riesgo, pero sí lo reducen. La clave está en combinar un mix de generación equilibrado con una infraestructura acorde a las necesidades.
Más allá de las medidas estructurales, hay un factor clave que depende de cada usuario: la eficiencia.
Eficiencia: la lección que deja el apagón
El suceso de abril dejó claro que la eficiencia energética es una herramienta de estabilidad.
Cuando los hogares y las empresas gestionan mejor su consumo —evitando picos innecesarios, usando energía en horarios estratégicos o apostando por el autoconsumo—, no solo reducen su factura: también alivian la presión sobre la red.
Cada instalación optimizada, cada punto de recarga inteligente o cada sistema de control horario contribuye a usar la energía de una forma más inteligente y económica.
Mirar al futuro con responsabilidad
No sabemos si España se encuentra más preparada que hace unos meses, pero la lección del apagón sigue vigente: la integración de energías renovables no puede avanzar sin planificación, respaldo y eficiencia.
El futuro del sistema eléctrico dependerá, en gran medida, de la capacidad para adaptar la infraestructura y mantener un mix de generación equilibrado. La evolución de la red eléctrica nacional no solo pasa por nuevas centrales o infraestructuras más robustas, sino también por una gestión más eficiente de la energía disponible. Ajustar consumos y modernizar instalaciones se ha convertido en una parte esencial de la estabilidad operativa del sistema.
En este contexto de transformación, la eficiencia se convierte en una herramienta práctica al alcance de todos. En Voltik trabajamos precisamente en ese punto de equilibrio: ayudamos a hogares y negocios a consumir de forma más inteligente, analizando cada factura y optimizando su consumo para que ahorren sin perder seguridad ni estabilidad.