Bicicleta eléctrica vs convencional: ¿qué conviene más?
Ventajas, consumo y cuándo elegir cada tipo según tu estilo de vida
2024-06-04 • 4 min • Movilidad Eléctrica

Las bicicletas eléctricas han dejado de ser una rareza en las ciudades y poco a poco están ganando terreno como medio de transporte eficiente, económico y sostenible. Frente a ellas, las bicicletas convencionales siguen siendo la opción más simple, ligera y de bajo coste. Elegir entre una y otra depende del uso que vayas a darle, del entorno en el que vives y de tus hábitos energéticos.
¿Cómo funciona una bici eléctrica y cuánto consume?
Una bicicleta eléctrica incorpora un pequeño motor que asiste en el pedaleo, facilitando subir cuestas o recorrer largas distancias sin tanto esfuerzo. Este motor se alimenta de una batería recargable, que suele ofrecer entre 40 y 100 km de autonomía por carga, dependiendo del modelo y la asistencia empleada.
En términos de consumo, una recarga completa puede costarte entre 0,10 y 0,20 €, ya que la batería suele tener 400-600 Wh. Es decir, recorrer 100 km en bici eléctrica puede salirte más barato que un billete de transporte público, y desde luego mucho más que llenar el depósito de un coche.
¿Cuándo conviene una bicicleta convencional?
Las bicis tradicionales son insuperables en sencillez: no requieren carga, son más ligeras y fáciles de mantener, y cuestan menos. Representan una excelente opción si:
- Tu trayecto diario no supera los 5-7 km sin muchas cuestas.
- Buscas hacer ejercicio físico con cada desplazamiento.
- Puedes estacionarla con seguridad y sin necesitar recargar nada.
- No quieres gastar en mantenimiento eléctrico o reemplazo de batería.
Además, para quienes disfrutan del ciclismo deportivo o recreativo puro, la ligereza y respuesta de una bici convencional sigue siendo la más apreciada.
¿Y cuándo es mejor una eléctrica?
Una bici eléctrica es ideal para quien recorre largas distancias, va con prisa al trabajo (sin querer sudar), vive en zonas con desniveles o quiere reducir el uso del coche. Otras ventajas clave son:
- Te permite llegar más rápido y con menos esfuerzo.
- Facilita trayectos donde el transporte público no llega bien.
- Es una excelente alternativa para personas mayores o con movilidad reducida.
- Puede ser clave en planes de movilidad sostenible en ciudades.
Aunque son más caras (unos 1.000-2.500 € de media), su mantenimiento es simple y el ahorro energético a largo plazo puede compensar la inversión inicial, sobre todo si sustituyen al coche o la moto.
¿Qué dice la normativa?
En España, las bicicletas eléctricas están reguladas por el Reglamento General de Vehículos y la normativa europea. Para ser consideradas bicicletas (y no ciclomotores) deben:
- Tener una potencia máxima de 250W.
- La asistencia debe cortarse al superar los 25 km/h.
- Sólo deben funcionar cuando el usuario pedalea (sin acelerador).
Si cumple con estos requisitos, no necesitas matrícula ni seguro obligatorio, lo que simplifica su uso legal en la vía pública.
Conclusión
La bicicleta sigue ganando terreno como opción realista para el transporte urbano y activo. Elegir entre eléctrica o convencional no tiene una única respuesta correcta: dependerá de tus recorridos, tu ritmo de vida, tu estado físico y tu compromiso con una movilidad sostenible. Frente a atascos y combustibles caros, ambas son opciones ganadoras, solo que cada una brilla en situaciones diferentes. Si estás pensando en electrificar tu movilidad, en Voltik te ayudamos a calcular el impacto energético y te asesoramos en la instalación de puntos de carga domésticos.